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Ella me contó todos sus problemas.

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Ella me contó todos sus problemas.
Se sentó al lado mío y me contó cada pensamiento, cada cosa que no la dejaba dormir por la noche, me contó sus miedos, me contó sus inseguridades, me confeso todo.
Y yo no supe que decirle.
Supe abrasarla y acariciar lentamente su pelo, pero no supe que decirle. ¿Cómo decirle “Todo estará bien” cuando probablemente sea mentira? ¿Quién soy yo para mentirle? No estaba seguro si las cosas saldrían bien, o si encontraríamos solución. No tengo ni idea.
Y al final, la abrase fuerte y le confesé…

-         No se que decirte…

Ella me miro por un momento con el ceño fruncido, como si estuviese confundida por mis palabras. Al final, contesto.

-         No haces falta que entiendas, con que estés aquí es suficiente.


Haci que la abrase fuerte e hice todo lo que podía, me quede con ella. Para que supiera que incluso bajo la lluvia y en la oscuridad, No estaba sola.

1 Sparks

  1. holap nena, ;)

    Y no era necesario saber lo que le ocurría, no necesitaba saber el motivo. No quería saberlo, no si ella no quería decirmelo. No necesitaba un porqué, mi mejor amiga llorando enfrente mío era suficiente. La abrasé, dejando de lado el enojo que se estaba formando dentro de mí. No me iba a quedar sentada, eso lo sabía. No era vengativa, pero matar no es un acto vengativo. Es una decisión con un motivo. Y él debería haber aprendido a no meterse con mi mejor amiga, creo que se lo había advertido.

    -Es un idiota -murmuré conteniendo el enojo-
    -Lo es -dijo ella llorando y la abrasé más fuerte-.
    Si, el se merecía morir. Pero no ahora, porque ahora tenía algo de que encargarme. Tenía que hacer que el cielo de mi mejor amiga se despejara y volviera a salir el sol. Tenía que reconstruir su mundo, pedazo por pedazo hasta que quedara como nuevo. Tenía que mantenerla con esperanzas, porque yo sabía que ella podía mantenerse a flote, pero necesitaba que yo le recordara quien era, lo fuerte que era, que el no era nada y que no importaba si lo fuera, ella podría con todo. Él no era un desafío para ella. Élla no caería por algo tan insignificante. Y aunque ella estaba llorando, la miré levemente sonriendo orgullosa. Ella quizás podría pensar que sí, que se pierde de manera fácil, que algo insignificante la puede hacer tambalear y caer, pero no lo hacía, nunca lo hacía. Ella era mucho más fuerte que eso, solo que se le olvidaba, no lo veía. Pero yo sí, yo lo sabía, ella era una sobreviviente, pero no de esas tristes que solo se recuerdan que sobrevivienron a algo, que sobrepasaron una situación, ella verdaderamente era más que eso, ella vivía. Vivía con energía, con cada minuto, con cada cosa que hacía, ella vivía por cada instante. Sin mirar atrás, sin mirar adelante, ella vivía, ella seguía, ella iba con la vida. Diablos, ella me miraría extraño si se enteraba que yo decía eso de ella. Pero, que decir, estoy orgullosa de esta pequeña.

    Paraba de llorar, yo no había dicho nada desde que llegué. No tenía que hacerlo. Ella solo me quería acá, y a decir verdad, a veces el silencio, no significa no entenderse, al contrario, nos entendíamos tanto, que al cruzar miradas cuando llegué después de que telepáticamente me llamó -si, quise ir al baño- ya sabía lo que le ocurría, aún sin saber el porqué. Y volviendo con el porqué, no tiene muchas horas que contar...

    -Te quiero... todo estará bien

    No me contestó

    -Es enserio

    Le dije y ella me miró. No me contestó gritándome, pero su mirada me estaba discutiendo. Yo lo sabía, porque estabamos juntas, y las cosas van bien cuando estamos juntas. Y no es como si alguien se atrevería a meterse con nosotras. Pero el cielo se despejaría. Porque siempre hace eso, siempre se despeja, siempre sale el sol. Pero aquí estabamos, dispuestas a jugar abajo de la lluvia hasta que el sol saliera. Porque sin importar los problemas, ella siempre salía a flote. Y yo siempre estaría aquí.

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